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martes, 18 de febrero de 2014

Germania

Hace un año por estas fechas estaba en Alemania, un fascinante país que ha sido reconstruído piedra a piedra tras los devastadores efectos de la última guerra, así que lo que vemos no son los originales sino las copias de los edificios que un día estuvieron allí para que nos hagamos una idea de como fueron ya que casi todos o bien desaparecieron, o bien quedaron gravemente dañados.

Recuerdo haber cogido el vuelo de Lufthansa donde conocí a una chica que se dirigía a Stuttgart con la que estuve charlando durante el vuelo, a la que tomé como conejillo de indias para practicar mi alemán,estaba en el avión y ya hablaba el idioma que iba a estudiar por allí, un buen comienzo sin duda.

Tras dos horas de vuelo llegue al aeropuerto de Frankfurt donde me sentí pequeño como Gulliver en el país de los gigantes,pregunté a un empleado donde tenía que coger mi vuelo de enlace, me lo indicó así que seguí andando hasta llegar a una sala donde tienes que esperar a que salga el autobús que te cambia de terminal, encontrándome con un pasajero que había conocido en el vuelo, charlamos un rato haciendo tiempo, me dijo que le venían a buscar sus hermanos al aeropuerto, nos despedimos y leí los titulares de los periódicos germanos de ese día que te los regalan en el aeropuerto.

Pasados unos minutos subí al autobús esperándo mi turno porque el personal de Lufthansa hizo subir primero a las personas mayores y a las madres y padres que llevaban a sus hijos, así su asiento quedaba garantizado, a los jóvenes forzudos si queda sitio bien, si no, mala suerte.

Abordé el segundo avión donde intercambié un par de breves comentarios con una chica húngara, no era tan locuaz como la alemana del primer avión.Cuando vi a las azafatas de esos vuelos domésticos me dije: "Mira, aquí puedo trabajar yo", era un avión pequeño,acogedor,casi como un autobús con alas y de repente mientras veía las nubes desde la ventanilla me di cuenta de que estaba surcando los cielos del país donde había soñado tantas veces con ir, de que era una realidad,lo cual demuestra que cuando persigues tus sueños con ímpetu acaban por materializarse,estaba en Germania.

Llegué en poco más de una hora al aeropuerto de Münster donde me esperaba mi "Gastmutter" o "madre anfitriona", había venido con su hija y con el perro (en Alemania los perros pueden entrar a muchos sitios a diferencia de en España) y allí nos saludamos,ambas comentaron que era el extranjero de los que habían recibido que mejor hablaba el alemán ya que por lo general (como sucede con el inglés) una cosa es estudiar alemán y otra es hablarlo. Y me metí en su casa donde cené,charlé con ellas y luego me fui a la cama, o más exactamente al sofá-cama que extendí durmiéndome pronto ya que al día siguiente era día de escuela.

Al día siguiente me levanté temprano, desayuné y me preparé para salir a esa nueva escuela desconocida,cogí el autobús, me bajé junto a la estación y di vueltas como una peonza hasta encontrarla hasta que tras algunas preguntas me di cuenta de que estaba en la segunda,tercera y cuarta planta de un edificio que domina la "Servatiplatz" Allí me encontré un español que estaba realizando como yo la prueba de nivel para saber en que clase meterle, así que nos metimos en harina supervisados por el director
El edificio de la "Servatiplatz" donde se encuentra la escuela
 mientras realizábamos ese pequeño exámen. Me sentí como si volviera al cole allí en silencio mientras me enfrentaba a la susodicha prueba.

Pasé tras haberla hecho a una clase en la que conocí a unos brasileños aunque no llegué a cuajar en ella por que el nivel era demasiado fuerte para mi con lo cual me trasladaron y el nuevo nivel ya me costó menos.

Conocí a gente de todo el mundo y al conocerles, pasar rato con ellos, salir a tomar algo, ir juntos de excursión notas que tu mente se ensancha, que eres diferente, más abierto.
La escuela KAPITO en Münster
Viajar es algo que enriquece, si además aprendes el idioma del país al que vas te enriquece doblemente, es una experiencia única,fantástica que todo el mundo debería tener, estar rodeado de personas de diez nacionalidades diferentes y tener un sólo idioma en común que has de esforzarte en hablar si quieres que el que tienes enfrente te entienda.


Münster es una ciudad pequeña, no llega a los 300.000 habitantes, se ve enseguida, las casas del centro de la ciudad a la que llaman "Altmarkt", la Catedral y bueno las tabernas que son tan populares entre los estudiantes, los miércoles tenían oferta especial por eso las mañanas de los jueves había varios que no venían a clase. El profesor preguntaba, ¿Dónde está Mathias? "Mathias está enfermo" respondía su colega, y lo estaba, cuando te tomas 6 ó 7 cervezas vikingas y después te dedicas a hacer "eses" nocturnas por el centro de Münster a horas intempestivas, y con varios grados bajo cero te pones muy "maliten", de la "muerten" y no te quiero ni contar a la mañana siguiente como tienes la cabeza.

En mi primer sábado allí hicimos una excursión a Holanda, todos juntos en el tren nos compramos un ticket llamado "Schönes Wochenende" (Bonito fin de semana) que nos dejaba el viaje al país de los tulipanes en tan sólo ocho euros por barba que está genial, fuimos y pasamos el día por allí paseando por esta pequeña ciudad de frontera que vive del comercio. Entramos en un pub de unos rockeros que tocaban en directo y allí estaban las esposas y los niños de los artistas, todo muy familiar, algo que me pareció muy curioso, la juerga rockera mezclada con la familia. Holanda me gustó y me gustaría volver, es un país interesante, me gustaría aprender su idioma.
En Entschede (Holanda) con Diego, un compañero

Esto sólo fue el comienzo de mi aventura de dos meses por las tierras germanas, seguiré contando más cosas sobre mi estancia entre los teutones, por ahora como "aperitiven" está muy bien.

martes, 4 de febrero de 2014

Madrid, mi Madrid

Palacio Real de Madrid

Esta es la ciudad que me vio nacer y como es lógico esta ciudad ha cambiado a lo largo del tiempo, la ciudad que nunca duerme, si no que se lo cuenten a los jóvenes y algunos no tan jóvenes que salen de marcha por las noches, hay garitos para todos los gustos, de todo tipo de estilos de música, zonas como Alonso Martínez o Bilbao tradicionales en la marcha madrileña sin olvidarnos del centro,centro,ese lugar que fascina a los guiris, dicha esta palabra con inmejorable intención para referirme a aquellos extranjeros de los países del norte de Europa o de los Estados Unidos a los que tanto les gusta nuestro tipismo, nuestro tapeo con los amigos, nuestro carácter abierto y hospitalario porque el madrileño es abierto y hospitalario, nuestro sol, un sol que en Madrid se ve hasta en invierno, un sol que ellos no ven porque en países como Alemania se oculta durante meses. Ese centro centro que les encanta porque es donde se concentra el atractivo turístico del Madrid clásico, el Madrid de los Austrias, de los edificios singulares que nos trasladan a los siglos XVI y XVII, el Madrid de Quevedo o de Lope de Vega del que por cierto podemos ver su casa  en la madrileña Calle de Cervantes.

Colegiata de San Isidro
Un centro, centro que tiene un aire bohemio, de locales con matiz castizo y a la vez internacional, unos locales que han visto su madrileñismo severamente influenciado por esos guiris con mentalidades radicalmente diferentes a la nuestra. Recuerdo que una vez en el "O'Neill's" en la Calle del Príncipe una norteamericana tras charlar con ella en el intercambio me dijo "¿Quieres mi número?" sin esperar a que yo se lo pidiera, como a lo mejor hubiera hecho una española. Este tipo de reacciones de los anglosajones me hace darme cuenta del por qué de su posición de éxito en el mundo, si quieren que algo suceda no se limitan a esperar que pase, lo provocan ellos.

Las norteamericanas son prácticas, arriesgadas, audaces, cosmopolitas y aventureras. Recuerdo que hace unos años conocí a otra que llevaba la tertulia del O'Neill's, una veinteañera que había venido sola desde EEUU y que decía que le encantaba estar aquí ella sola porque así hablaba todo el tiempo en español, se había cruzado el mundo viniendo a la aventura. Este tipo de experiencias en el currículum son las que valen su peso en oro, no ya por el valor del idioma aprendido sino por lo que para una empresa supone contratar a alguien tan audaz.

Os voy a dar el enlace a una página donde vienen los pubs de intercambio aquí en Madrid: http://www.esmadrid.com/es/portal.do?IDM=61&NM=3&TR=C&IDR=1574 La lista empieza justo debajo de "Velazquez y la familia de Felipe IV" A mi el que me gusta especialmente es el "Olé Lola" que veréis pinchando en el enlace que os va a llevar al perfil en Faceboook del intercambio que se hace los martes a las 8 de la noche; es realmente bueno porque aquí van bastantes anglosajones, no es uno de esos intercambios llenos de españoles a reventar donde pierdes el tiempo como el de "Babel". 

Para los que queráis practicar el alemán, idioma que cada día gana más adeptos os sugiero el llamado "Deutscher Stammtisch" que se reúne los sábados y a veces los viernes en "La casa de la cerveza" de Madrid en la zona de Bilbao.

Y después de tanto centro, de tanto tipismo, de tanto guiri y de tanto intercambio conviene recordar que la capital cuenta con interesantes parques como El Retiro donde puedes pasear, o remar por el estanque al pie del monumento de Alfonso XII, el Juan Carlos I donde puedes alquilar bicicletas, el menos conocido pero encantador Parque del Capricho sito en la Alameda de Osuna y que fue mandado construir por la Duquesa de Osuna a finales del siglo XVIII.

No hay que olvidar lugares como el Parque del Oeste en los alrededores del Templo de Debod, un templo egipcio traído desde aquel país piedra a piedra hasta Madrid desde donde se ven atardeceres espectaculares. 

La primavera, que está ya a un paso es una época ideal para visitar Madrid porque las temperaturas se suavizan y es el momento de disfrutar de nuestros parques, de nuestra ciudad en general y aprovechar para conocer otros lugares en los alrededores de la Villa y Corte como El Escorial, Aranjuez, Toledo, Segovia y Ávila.
Pero eso, queridos amigos será ya en otros posts.


lunes, 27 de enero de 2014

FITUR

Llegó el mes de enero y con él llegó FITUR, la feria del turismo que se realiza todos los años en el Ifema de Madrid en la que los países del mundo exponen en este gigantesco escaparate sus atractivos turísticos. He acudido a la feria invitado por un ex-compañero de colegio que es el director general de una empresa de transportes. Me entrevisté con él para una posible colaboración con su organización, fue una alegría volver a verlo 25 años después e intercambiar impresiones sobre mi currículum, sobre su compañía y lo que esta puede ofrecerme.


Esta entrevista me dio pie a visitar la feria recorriendo los stands de los diferentes países como por ejemplo Perú donde pude contemplar a estos bailarines, Panamá donde vi una curiosa danza o Corea en donde unos niños hicieron una exhibición de taekwondo  y también de las diferentes compañías turísticas, desde empresas que hacen rutas turísticas en autobús, agencias de viajes mayoristas que son las que se dedican a hacer circuitos donde pueden necesitar guías y cadenas hoteleras en las que mi perfil de telemarketing puede encajar en su central de reservas. 


He vuelto con unas 20 tarjetas de diferentes compañías a las que por supuesto voy a enviar mi currículum tras analizarlas en internet y hacerles una propuesta de valor, voy a localizar a las personas que me dieron sus tarjetas en los stands dentro de LinkedIn para tener valiosos contactos dentro de mi red en las empresas que a mi me interesan dentro del sector específico que a mi me interesa: el turismo. Me he dado cuenta al utilizar LinkedIn para localizar a mi ex-compañero, al ir a 
 FITUR recorriendo los stands y hablando con la gente de lo importante que es el cara a cara, de como una feria como esta te acerca a las compañías con las que quieres trabajar, te permite ponerles cara y hablar en primera persona, me he dado cuenta de la importancia de acudir a estos eventos y me he asombrado como ha cambiado mi mentalidad en cosa de pocos meses, de como he pasado de inscribirme en portales de empleo a sencillamente ir directamente a conocer a quienes tienen poder para contratarme.

LinkedIn es una poderosa herramienta que te permite contactar con personas que trabajan en las empresas en las que tú quieres trabajar, con las personas que realmente tienen la capacidad de ofrecerte empleo, permite que tu propuesta de valor llegue al dueño de la empresa, o al director de recursos humanos y eso es lo que te permite estar por encima de esas 5000 personas que lo único que han hecho es apuntarse a una oferta en cualquiera de los portales de empleo que hay. Podéis ver el álbum completo de FITUR en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1450180688531783.1073741838.100006195969013&type=1&l=c41c73815b 

lunes, 2 de diciembre de 2013

El Madrid de Los Austrias

El sábado quedé con un conocido por el centro de Madrid, en el mismo centro puesto que quedamos en la Puerta del Sol, esa plaza de la que parten simbólicamente todas las carreteras de España, en la que han ocurrido mil cosas desde la proclamación de la Segunda República hasta el 15-M. Es el palpitante corazón de Madrid por donde pasan decenas de miles de personas todos los días, trabajadores, estudiantes, juerguistas nocturnos que esperan a sus colegas en este lugar de camino a los lugares de marcha próximos, miles de extranjeros de visita de día y también como los madrileños de marcha de noche.

Ese centro palpitante en el que los guiris participan en fiestas y reuniones de intercambio en las que buscan hablar español a cambio de que los ibéricos puedan hablar en inglés o en el cada vez más demandado alemán. 
Tras un rato de charla comenzamos a andar entre la marabunta humana para meternos rodeando el hoy edificio de la Comunidad de Madrid por la Calle del Correo donde en otro tiempo llegaban las diligencias procedentes de provincias entre la algarabía general.Subimos a Pontejos donde una pequeña estatua nos recuerda al que fuera en el siglo XIX alcalde de Madrid. Allí podemos ver un edificio en el que en aquella centuria vivían todos juntos, ricos y pobres, los ricos abajo en pisos más grandes, los pobres arriba, cosa lógica ya que se subía a pata.

La estatua de Felipe III obra de Pietro Tacca. Fue instalada en la plaza en 1848
Dejamos Pontejos de lado y pasando de refilón por el Palacio de Santa Cruz, sede hoy del Ministerio de Asuntos Exteriores, antigua Cárcel de Corte donde algunos madrileños "durmieron bajo el ángel", (pasad por allí y sabréis por qué) entramos en la Plaza Mayor, aquella plaza que en el siglo XV fue la Plaza del Arrabal donde se celebraba el mercado. A finales del siglo XVI se comenzó a construír la plaza que hoy conocemos durante el reinado de Felipe II y se terminaría ya en tiempos de Felipe III. Una plaza testigo de numerosos hechos, no siempre agradables como los llamados "autos de fe" en los que se juzgaba y ejecutaba a los herejes. Hoy en día tiene usos menos macabros como por ejemplo el tradicional mercadillo navideño que se pone por estas fechas.

Saliendo de esta plaza nos dirigimos hacia la Colegiata de San Isidro, que fue la antigua catedral de Madrid y que alberga el cuerpo del santo del mismo nombre que es a la sazón el patrón de Madrid. Recreándonos en las callejuelas del viejo Madrid pasamos también por Puerta Cerrada y andando por la Calle del Codo
Colegiata de San Isidro
nos colamos de rondón en la Plaza de la Villa, que otrora fuera el centro del poder de la ciudad. En la Casa de la Villa tenía su despacho el regidor de la población, un edificio decimonónico obra de Juan Gómez de Mora y José de Villareal. A la derecha de este edificio podemos ver la Casa de Cisneros, del siglo XVI, llamada así por haber pertenecido al sobrino de este clérigo y que fuera comprada y reformada por el Ayuntamiento a principios del siglo XX uniéndola a la ya mencionada Casa de la Villa por un pasadizo.

No podemos olvidar la Casa y Torre de los Lujanes que pertenecieron a esta rica familia aragonesa de comerciantes del siglo XV. Se dice que en esta torre estuvo Francisco I de Francia que fue hecho prisionero en la Batalla de Pavía.
Plaza de la Villa

La visita ha finalizado en la Plaza de Oriente contemplando la Catedral de la Almudena terminada a finales del siglo XX y bendecida por Juan Pablo II, una catedral comenzada en el siglo XIX, más de 100 años de obras hasta verla concluída.

Es un edificio que de noche tiene un impresionante aspecto, como si fuera un gigantesco barco que surgiera de improviso navegando en medio de un inexistente mar en medio de La Meseta.


Si Paris bien vale una misa, Madrid lo menos vale otra, queridos amigos, este es tan sólo un ejemplo de los tesoros que guarda nuestra capital, tan sólo estamos empezando a descubrirla. Más fotos en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1436892856527233.1073741836.100006195969013&type=1&l=4bd9bab83a

Catedral de la Almudena





domingo, 24 de noviembre de 2013

Inglaterra

Recuerdo la primera vez que salí de España, mi mundo había sido muy pequeño hasta entonces porque había viajado a lo largo y ancho de mi país pero sin traspasar nunca sus fronteras y sólo con mi familia, nunca con un amigo.Era un joven temeroso,sufrí acoso escolar durante trece interminables años en el Colegio Valdeluz de Madrid, allí todo el mundo se metía conmigo,me insultaba,humillaba y pegaba sólo por ser el gordo.Este trauma hacía que no me abriera al mundo creyendo que el mundo entero era igual que el Valdeluz.

Afortunadamente tenía a mi lado un consejero,un espíritu positivo que me arrastró en aquel verano de 1992 fuera de mi zona de confort, de ese modo con un miedo terrible en el cuerpo subí a un avión por primera vez en mi vida en aquel mes de julio de hace ya 21 años. El mérito era en parte mío puesto que aunque sentía un miedo atroz lo estaba haciendo y en gran parte era de mi amigo, Ismael Sánchez, un chico valiente y decidido, con madera de líder, uno de esos chicos capaz de meterse a la gente en el bolsillo, con una personalidad arrolladora y que no tenía miedo de nada.

La verdad es que como Ismael decía cuando el avión despegó "Estabas acojonado", yo decía que no y el bueno de Isma se reía a mandíbula batiente. El avión llegó en dos horas al Reino Unido, mi recuerdo más destacado fue que todo era verde visto desde la ventanilla del aparato, algo que nunca había visto ya que la España Central donde yo vivo es un inmenso secarral, y esto me impresionó. Al aterrizar en el país la siguiente impresión fue que me sentí pequeño, un aeropuerto inmenso que no se terminaba nunca y una ciudad,Londres que parecía querer tragársenos, la cruzamos en un tren que nos costó la friolera de 9 libras de la época por un trayecto que iba de Gatwick hasta la estación Victoria donde teníamos que coger el tren de Cheltenham, que nosotros pronunciábamos "Cheltehjam" muy a la ibérica y ellos "Cheltnam" como un 
estornudo. En el trayecto en el tren vimos a una madre y a su hijo pequeño que daba pequeños paseos por el asiento del tren en calcetines, unos calcetines de rayas muy graciosos que provocaron la hilaridad de Ismael que decía: "Como mola el niño de los calcetillos" y también oímos por primera vez en directo el inglés de verdad, no el de las cintas de cassette mientras la gente hablaba de sus cosas.

Allí nos dimos cuenta de que una cosa es estudiar inglés y otra es hablar inglés, son dos cosas que no tienen nada que ver como comprobariamos durante aquel verano tan significativo en la Historia de España.

Al llegar a "Beautiful Cheltenham" no había nadie en la estación a recibirme, a Ismael si, su "host mother" como dicen por allí o su madre anfitriona.Fuimos a casa de él y la señora me llevo en coche hasta donde estaba mi familia. La verdad es que estaba muy nervioso de estar con unos desconocidos en una lengua que no dominaba y una señora se lo dijo a la otra: "Creo que está nervioso". Cené con ellos a las seis de la tarde una cosa muy rara para un español y me enseñaron mi habitación, allí me quedé un rato leyendo aunque no me dormí inmediatamente porque tenía hambre, cosa lógica y decidí tomarme unas galletas que muy previsoramente había traído conmigo.

Al día siguiente llegó la hora de ir a la escuela, primera vez en una escuela de inglés en el extranjero, era un pequeño edificio típico inglés, este de la foto por quello de que una imagen vale más que mil palabras.

Fue mi "host mother" la que me llevó hasta allí por ser el primer día, conduciendo uno de esos extraños coches ingleses con el volante en el lado equivocado. Al llegar allí recuerdo que buscaba a Ismael como un niño busca a su papá y es que estar en un entorno nuevo para mi suponía un gran temor.Aquello era como la ONU,había gente de todo el mundo hablando inglés y hablando más lenguas que en la Torre de Babel; nos presentamos en la secretaría tras encontrarme con Ismael en el vestíbulo (¡qué alivio!) donde nos asignaron un aula en la que íbamos a hacer el test ese en el que te dan un nivel en el que vas a empezar a aprender. Tras el test nos asignaron como es natural nuestra clase, donde comenzamos a hablar sólo en la 


lengua de Shakespeare ya que además, por lógica era la única forma de entenderse en aquel edificio que parecía la sede de las Naciones Unidas. Cuando salíamos de clase ya era otra historia porque sólo en aquella ciudad de 80.000 habitantes había 600 españoles aquel verano, era imposible no hablar en español, es uno de esos problemas que afecta de lleno a la gente que va a Gran Bretaña desde la Piel de Toro y supongo que ahora con la crisis y la "espantá" nacional dicho problema se habrá centuplicado.
Tuve peripecias en suelo británico durante aquel lejano verano de 1992, me cambié de familia porque Ismael y yo queríamos estar cerca para poder planificar y hacer cosas y al final recuerdo que una noche en la que la señora de nuestra nueva familia  nos echó una monumental bronca por haber cogido comida de la cocina al llegar tarde de un partido de fútbol, decidimos que no nos quedábamos allí ni un día más y en medio de aquella noche inglesa atravesamos un bosque oscuro como boca de lobo para llegar al centro de la ciudad. Es una sensación desoladora no tener adonde ir, en ese momento comprendí como se sienten los vagabundos, los indigentes, toda esa gente que duerme en la calle noche tras noche y francamente creo que es una experiencia por la que todo el mundo debería pasar por terrible que parezca porque te hace comprender de primera mano que es lo que sienten los otros y te hace espabilar hasta límites insospechados.

Con la ayuda de un taxista encontramos un hotel que nos cobró por una habitación la friolera de 80 libras y tampoco es que fuera el Ritz, allí consultamos con la almohada lo que haríamos al dia siguiente, sólo la generosidad de otro español, Matías que habló con su familia inglesa decidiendo esta acogernos evitó que durmiéramos en la calle ya que la escuela no es que fuera muy diligente con encontrarnos otro alojamiento.

De todas formas guardo un excelente recuerdo de Inglaterra y de aquel verano de 1992 que no dudaría en volver a vivir si me lo ofrecieran aunque tuviera que dormir en la calle un par de noches.Conocí gente de todo el mundo,mejoré mi nivel de inglés,aprendí a ser más independiente, a salir airoso de situaciones complicadas y ensanché mis horizontes construyendo una mentalidad más abierta. Así que tanto si es por aprender inglés como si es por buscar el trabajo que España os niega os recomiendo que si estáis indecisos hagáis las maletas y os lancéis a la aventura inglesa, os aseguro que merece la pena.